A la pulpa de la sandía, traída por los árabes para la Península Ibérica y originaria de África, muy apreciada por su frescura en el verano, unimos la pulpa naranjada de la calabaza, traída de Brasil por los descubridores, y creamos para usted una mermelada con una tonalidad rojiza y fresca. Deliciosa para acompañar el desayuno o la merienda al final de la tarde.

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